miércoles, 3 de junio de 2015

ESCAPADA A LOGROÑO MAYO 2015... 3º Día… (Logroño - Haro - Bodegas Muja - Vitoria - Briones – S. Vicente de la Sonsierra - Logroño).



3º Día… (Logroño - Haro - Bodegas Muja - Vitoria - Briones – S. Vicente de la Sonsierra - Logroño).

Día 25-05-2015.

Comentario:
Tercer día en tierra riojas y en este día nos íbamos acercar a conocer otra bodega bastante conocida por la marca de su vino, la bodega que lleva la marca Muga.

Tras desayunar nos dirigimos a la capital de la Rioja Alta, la localidad de Haro, donde tiene la sede de los viñedos de las Bodegas Muga, concretamente en el Barrio de la Estación de dicha localidad y fundadas en 1932.

Antes de entrar en la recepción de visitantes íbamos a dar una vuelta por Haro, la cual no me gustó nada, así que tras media hora de pateo por esta localidad, ya nos fuimos hasta la entrada principal de estas bodegas.


A la entrada y con vistas para el pueblo.


Iniciamos la visita tras pagar 10 euros por persona y la chica que nos hacía de guía ya nos fue introduciendo por las diferentes estancias de la bodega y mostrándonos las diferentes cubas y barriles que estaban en el interior de la misma mientras nos iban explicando la forma en la que elaboraban el vino.


Una vista del cementerio de botellas y en las que estaban ordenadas por año de cosecha.




Grandes cubas (con algunos años) nos iban aparecieron a medida que avanzaba la visita.






Y barriles nuevos ordenados para que no se les pierda alguno.




Todas las zonas de la bodega por las que anduvimos estaban limpias a más no poder, tanto en las salas en las que se apilaban toneles con algunos años y en otras dependencias en las que había barriles más nuevos.




Llegamos entonces a la estancia de la bodega donde hacían los barriles pequeños ya que los grandes, debido a su tamaño, los montaban en las salas donde iban a estar ubicados.

Dicha bodega es una de las pocas bodegas españolas que dispone de tres toneleros y un cubero, encargados de trabajar la madera que dará finalmente el saber especial a sus vinos.
Realizan aproximadamente unas 2.000 barricas al año, un 15 % del parque total.

Tres imágenes del lugar donde hacen los barriles pequeños.






Un par de fotos con barriles nuevos.




¡Daban ganas de llevar uno para casa, pero lleno claro está…!.

Un par de fotos de grandes cubas, con la primera mostrando cubas bastante nuevas y en la segunda reflejando una cuba bastante antigua.




Fachada de la casa de la familia Muga que tienen en las bodegas.


En el comedor de dicha casa y donde a veces dan comidas.


A medida que íbamos avanzando en la visita, los barriles y las cubas antiguas se iban multiplicando.




La guía nos enseñó el lugar donde dejaban descansar los vinos apilados boca abajo.


Muestrario de todos los tipos de vino que hace esta Bodega de Muga.


La visita iba a finalizar con lo típico en estas visitas o lo que es lo mismo con una degustación de un par de vinos de la bodega.

Nos obsequiaron por persona en dicha visita con una copa y una funda para meter la misma.


En cuanto a la visita, decir que me gustó mucho. 
Bastante mejor que la visita del día anterior a las Bodegas de Marqués de Riscal, aunque a veces era bastante difícil seguir a la chica que nos hacía de guía ya que nos atiborró a explicaciones de cómo elaboraban el vino y la verdad era mucha información la que nos dio para asimilarla en la cabeza de repente, pero como digo la visita resultó muy bien y eso que era un poco reacio a visitar dos bodegas en dos días seguidos.

Diferentes formas de elaboración de estos vinos…

Abandonamos entonces, sin comprar botella alguna (luego en casa me arrepentiría ya que estos vinos son de superior calidad que los del día anterior de Marqués de Riscal…) y pusimos rumbo hacia la ciudad de Vitoria que estaba aproximadamente a una hora de viaje.

Ya conocía algo de dicha ciudad por la visita efectuada hace diez años en compañía de mi hermana María Jesús y de mi cuñado Roberto, así que buscamos el parking situado cerca de la catedral de la ciudad y que creo que era el mismo donde había dejado el coche en mi anterior viaje y acto seguido ya pusimos rumbo a la zona de la Plaza de la Virgen Blanca.


Nos internamos por la zona superior de dicha plaza, repleta de callejuelas y llegamos a un punto donde estábamos bastante desorientados (es rarísimo que me pase a mí esto que digo…), así que no tuvimos más remedio que preguntar por la plaza anterior ya que estando allí ya nos íbamos a encontrar en territorio conocido.

El objeto de volver a la Virgen Blanca era acercarnos a un restaurante cercano a esta plaza para comer algo, restaurante en el que habíamos visto anunciado que habían ganado un premio a la mejor tortilla de patatas, así que para allá nos fuimos a probar dicha tortilla.

Íbamos a comer en este local una ración de tortilla de patata con otra ración de 8 croquetas (4 tipos diferentes de croquetas: jamón, bacalao, una que llevaba queso roquefort y otra que no me acuerdo…).

Foto de la tortilla y de las croquetas que quedaban todavía sanas en el plato…


La tortilla me gustó sin más, pero en cuanto a las croquetas una pasada ya que sabían a lo que decían de que estaban hechas, no como normalmente pasa que uno va a probar croqueta de tal saber, y el sabor apenas aparece por el paladar.

La señora no iba a pedir nada de segundo y el menda como buen carnívoro que es, pidió un entrecot que al final no resultó como esperaba y encima nos cobraron por el mismo, 24 euros.

Al final por toda la comida, dejamos 60,20 euros con botella de Señorío de Villarica incluida (15 euros la botella…).

Como la temperatura no estaba para muchas florituras, decidimos ir ya en busca del coche para abandonar la capital alavesa.

Pero antes de abandonar Vitoria íbamos a pasar de nuevo por el entorno de la Catedral de María Inmaculada (1969), catedral que había visitado ya hace diez años.

Dicho edificio es el edificio más neogótico más importante de Vitoria y en dicha catedral se encuentra el Museo Diocesano de Arte Sacro de Álava.

Un par de fotos de dicha catedral.




Abandonamos Vitoria y sin rumbo fijo nos dirigimos en sentido Logroño.

En el trayecto de ida habíamos pasado por un pueblo llamado Briones y en el que parecía haber un casco histórico bastante chulo, así que como nos quedaba de paso y teníamos toda la tarde libre todavía, decidí pasar por este pueblo y así perdernos alguna hora por el mismo.

Este pueblo pertenece a La Rioja y se sitúa sobre un cerro de 80 metros de altura y con su ladera norte cayendo hacia el Río Ebro.

El primer lugar que visitamos fue la Ermita del Cristo de los Remedios, edificio barroco del segundo cuarto del siglo XVIII formada por un octógono inscrito en un rectángulo.

Un par de imágenes exteriores de dicha ermita.




Interior.


Desde esta ermita y a lo lejos parecía asomar una iglesia de gran tamaño, así que para allá nos fuimos para verla desde más de cerca.

Calle por la que tuvimos que caminar para llegar a la iglesia principal del pueblo.


Vista atrás por esta calle y con vista a la ermita que habíamos visitado anteriormente.


Vista de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción que visitaríamos a los pocos minutos.


Casa que al parecer, era la más antigua del pueblo.


Entramos en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, iglesia construida durante el siglo XVI, siendo la misma de estilo Reyes Católicos y Renacimiento.

Me encantó el interior de dicha iglesia, sino a la vista está dicho interior en las siguientes fotos...

La sacristía.




El altar.


Más imágenes del interior.












Salimos de la iglesia, dando vista entonces al Ayuntamiento del pueblo situado en el Palacio del Marqués de San Nicolás.


Dimos una vuelta a este casco histórico situado como dije antes en lo alto de un cerro y con buenas vistas al Río Ebro.


Resulta que desde el punto donde está sacada la foto anterior, me fijé en lo que parecía ser una iglesia bastante grande y que estaba situada en lo alto de una montaña, así que me dije “tengo que ir a conocerla” y eso fue lo que hicimos, así que pillamos el coche y tiramos en dirección a la iglesia y al pueblo situado muy cerca de ella.

Por carretera acercándonos a la localidad que luego descubriría que recibía el nombre de San Vicente de la Sonsierra y vista de la iglesia que se veía desde bastante km a la redonda y que se conoce como Iglesia de Santa María la Mayor.


Algo más cerca dicha iglesia.


Y el pueblo que se dejaba caer en línea a lo largo de la cresta de la montaña.


Íbamos a tener que cruzar por un puente moderno el Río Ebro y de repente a la izda en el sentido de la marcha me encontré con esta maravilla sobre el río, un puente medieval perfectamente conservado y al parecer se cree que su existencia se remonta al año 1172.


Pero aguas más abajo estaba situado el puente moderno por el que habíamos tenido que cruzar el Ebro para aproximarnos al pueblo y su construcción había sido debido para evitar el paso de vehículos por el puente medieval.


Vista de los dos puentes según nos íbamos elevando por una carretera que había tomado para poner rumbo a lo alto del cerro donde estaba la iglesia anteriormente mencionada y las ruinas de un castillo.


Aparcamos el coche cerca de las últimas casas del pueblo y en la base del conjunto iglesia-castillo que se erguía sobre nuestras cabezas.




Nos dirigimos caminando para ir a pillar el sendero que nos llevaría a la zona del castillo en primer lugar.

Mientras tanto la iglesia parecía que en cualquier momento se iba a caer sobre nuestras cabezas.


Tres imágenes del Ebro y del puente medieval a medida que íbamos aproximándonos a la subida al castillo.






El piso del sendero que íbamos a tomar.


A lo lejos iba viendo un castillo que tenía muy buena pinta, castillo que renunciaría a visitar ya que se nos iba hacer algo tarde.


Zona del castillo, el cual recibe el nombre de Castillo de San Vicente, ubicándose el mismo en lo alto de un cerro que domina el Ebro.


En su día fue la fortaleza navarra de mayor envergadura construida cerca de este río y se construyó a partir del año 1170.

Dimos vista a la Torre del Reloj de dicho castillo.


Subiendo hacia la parte superior del castillo.


En lo más alto del castillo.


Imagen de la iglesia y el río con el puente moderno algún centenar de metros más abajo.


Fui entonces bajando hacia la zona de la iglesia y abarcando la vista completa hacia la misma.


Dicha Iglesia Parroquial de Santa María La Mayor fue construida a comienzo del siglo XVI dentro del recinto amurallado del castillo. Es de estilo gótico tardío, estilo que desplazó al románico y al gótico pleno.

Puerta de entrada a dicha iglesia.


Y desde la misma iglesia, había buena vista del Ebro con sus dos puentes.


Nos salimos de la zona de la iglesia por una puerta y tomamos dirección a las casas del pueblo colindantes con la zona cumbrera del cerro.

Un par de imágenes echando la vista atrás.




Dimos con estas últimas casas donde había una plazoleta con una fuente.


No visitamos lo que era en sí el pueblo ya que con la vista estrella del mismo en la zona alta de la montaña, dimos la visita por concluida, aunque sí que es verdad que el pueblo tenía muy buena pinta.

Acto seguido ya pillamos el coche y pusimos rumbo hacia Logroño para descansar un rato después del día ajetreado que habíamos tenido en este día.

Tras descansar algo en la habitación, saldríamos para cenar algo y al final acabaríamos cenando en el Burguer King ya que no nos apetecía irnos hasta la zona de vinos de Logroño ya que con un par de días que habíamos estado en dicha zona se podía decir que ya estábamos satisfechos.

Resumiendo este día, decir que salió bastante mejor de lo esperado.
Sobre todo por la visita inesperada a los dos últimos pueblos (aparte de la visita a las Bodegas Muga, claro está…).

En cuanto al tiempo, seguía sin acompañarnos el buen tiempo, así que por mí ya casi habría sobrado este día en tierra riojanas, pero al final se puede decir que estuvo bien.


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