martes, 2 de septiembre de 2014

VISITA DE UN DÍA A FRIAS, TOBERA Y ORBANEJA DEL CASTILLO (BURGOS).


Día: 30-08-2014.

Lugar: Pueblos pintorescos de la provincia de Burgos.

Comentario:
Empiezo con este viaje una sección denominada “viajes” y en las que iré relatando algunas rutas de uno o varios días de duración y en la que iré señalando las diferentes impresiones y experiencias que tendré a lo largo de dichas excursiones, así que con este primer viaje a tierras burgalesas empiezo la sección.

Tenía muchísimas ganas de conocer sobre todo el pueblo de Frías (Burgos) del que tengo que reconocer que nunca había oído ninguna referencia sobre el mismo hasta hace unos meses cuando a través del Facebook me dio por entrar en una página con los pueblos más pintorescos de España.

Semanas después descubriría también por casualidad otro pueblo llamado Orbaneja del Castillo y famoso porque de sus inmediaciones, parte de una cueva llamada Cueva del Agua, un arroyo que atraviesa dicha población para después caer en guapas cascadas hacia el Ebro.

Mirando en el mapa por dónde quedaban y viendo que era posible acercarme en el día hasta ellos y volver a casa a dormir, decidí en este día no retrasar más mi excursión e ir a pasar el día por dichas poblaciones.

A este par de pueblos se añadiría uno que descubrí por casualidad en esta fecha, Tobera, pueblo cercano a Frías y en la que había varias cascadas espectaculares que atravesaban el pueblo.

Así que este sábado a las 07h 45 estaba ya poniéndome en ruta y rumbo hasta el pueblo objetivo principal de mi viaje del día, Frías.

En mi viaje hasta Torrelavega pararía en la localidad de Unquera a desayunar como suele ser habitual cada vez que me acerco por dicha zona.

Durante el día iría guiado en todo momento por el Tom-Tom, aunque sí que es verdad que en algún momento pasé de sus indicaciones, como por ejplo en Torrelavega ya que el aparato en cuestión me indicaba que tirara por el Pto del Escudo para salir de Cantabria, tirando el menda por la autopista hasta Reinosa para luego pillar toda la carretera que va al lado del mar de Castilla, el embalse del Ebro en la zona de Reinosa.

Yendo por un lado o por el otro iría a salir al mismo punto, aunque para el menda iba a ser mucho más cómodo para el volante, conducir por la vía rápida de salida a la meseta.

De ahí el Tom-Tom me llevaría hasta Medina de Pomar y luego ya hasta Frías, aunque para llegar finalmente hasta dicha población acortaría para que no me pillaran, “a todo gas” por una carreterina de unos 3 Km que me indicó el aparato guía del coche ya que en un cartel en su inicio indicaba que estaba prohibido el tránsito de vehículos que no fueran agrícolas ya que dicha carretera atravesaba unos campos de girasoles, la verdad muy chulos.

Tras 3h 30 de ruta, llegué finalmente al pueblo de Frías, aunque hay que decir que dicha población está catalogada como la ciudad más pequeña de España, ya que en 1435 el rey Juan II le concedió el título de ciudad.

Vista de pájaro de Frías.


La ciudad está situada en un peñasco llamada La Muela y fue un importante enclave de transportes de mercancías y lo más destacado que tiene la misma y que se ve desde la distancia es el Castillo y la Iglesia de San Vicente que presiden en los dos puntos opuestos, el peñasco donde está situada la población.

Lo primero que me encontré al llegar a sus inmediaciones fue el Puente Medieval de Frías, paso obligado que tuvieron que construir en sus tiempos para salvar el río Ebro.
Dicho puente tiene unos 143 m de largo y 3,45 de ancho, constando de 9 arcos.

El día estaba bastante gris, desluciendo un poco la vista del puente, pero la verdad estaba impecable y muy cuidado.

Un par de fotos de dicho puente.




Su origen fue de construcción romana aunque fue reconstruido varias veces en la Edad Media y pasaba por él, la calzada romana, que era una vía de comunicación muy importante entre la Meseta y la Costa Cantábrica.

Vista de una de las entradas del puente y al fondo el peñasco de La Muela con los dos monumentos insignes de Frías.


Me aleje algún centenar de metros por el paseo del río Ebro para sacar alguna foto diferente del puente.


Volví entonces sobre mis pasos, con el objetivo de cruzar como lo debían hacer nuestros antepasados siglos atrás y pasando por la torre de planta pentagonal en su parte central.

Foto de la torre.


Normalmente la existencia de estas torres en los puentes se debía a que en las mismas se controlaba el paso de las personas en los momentos de guerra o de peligro, así como también se utilizaban como lugar donde se cobraba el peaje o pontazgo, impuesto sobre el paso de personas y sobre el comercio de mercancías.

Como la visita a dicho lugar me estaba gustando, bajé hasta el nivel del Ebro para sacar alguna que otra foto diferente del puente, desde el nivel de las aguas del río más caudaloso de España, como esta foto que sigue.


Tras oír alguna que otra queja por parte de la mujer por el tiempo que estábamos empleando para ver “un puente”, puse rumbo ya hasta la misma ciudad de Frías, aparcando cerca de la subida a la zona alta de la ciudad, en un aparcamiento gratis que me llamó la atención por eso precisamente, por ser “gratis” en un lugar tan turístico.

Empezamos a subir por la que debía ser la principal calle empedrada de la ciudad y con rumbo a la zona alta del peñón y viendo ya desde el principio el castillo que asomaba por encima de las casas cimeras de la ciudad, dándome la impresión por momentos que el castillo se iba a desmoronar sobre las cabezas de los visitantes.




Subiendo por la calle principal empedrada y bastante empinada del pueblo, la cual tenía varias terrazas en su trayecto ya que en la misma estaban situados varios restaurantes, calle en la que alguna hora después comería en alguna de sus terrazas.


Vista hacia atrás de la calle según iba subiendo.


La calle me iba a llevar ya a la parte alta y abierta de la ciudad.

Lo primero que iba a llamar mi atención iba a ser uno de los dos monumentos claves de la ciudad, la Iglesia de San Vicente.


Pero antes de ver los dos monumentos significativos, me iba acercar ante la explanada, denominada, Parque Alfonso VIII donde tenía lugar el XXX Concurso exposición hortícola artesanal.

Foto de la explanada y de los puestos de la feria.


Estaban chulos los puestos, como éste de artesanía donde construían maquetas de monumentos hechas con pequeñas piedras.


En el mismo había puestos de comida, como suele ser habitual en todas las ferias, o por lo menos en las ferias del Norte, llamándome entonces la atención un puesto donde elaboraban unos bizcochos y tartas que ya alimentaban con solo verlos.




Entre los diferentes puestos había algún otro que destacaría como éste en el que estaban dos pares de girasoles con sus pipas, aparte de diversas frutas que tenía un aspecto como el que no suelo ver habitualmente cuando voy a comprar.


La mujer compró tres cocadas y tres rosquillas de anís por 4,50 euros en el puesto de los dulces ya que había tomado alguna que otra muestra de las rosquillas y le había gustado.

En cambio, yo, nada más que vi un puesto de embutidos y que daban degustación de los mismos, para allá me fui a probar chorizo dulce y picante, aunque este día no me animaría finalmente a comprar nada.

En el tiempo que estuve por la feria, me alcé a los restos de la muralla que protegía la ciudad en el siglo XIII, situada entre el castillo y la iglesia y la cual contaba con tres puertas de acceso.

Después de la visita a la feria, me dirigí hacia la zona donde estaba situada la Iglesia de San Vicente.

Primera vista según iba caminando de dicha iglesia.


La iglesia fue construida en el siglo XIII y tuvo una evidente función defensiva asociada al castillo, hundiéndose la torre y parte del templo en 1906.
La nueva torre se iba a levantar tras la venta del pórtico románico al Museo de los Claustros de Nueva York (como siempre los ingleses o los americanos se fueron a lo largo de los años adueñando de mayoría de las obras de arte de la historia), sirviendo dicho dinero para levantar una nueva torre y reformar la iglesia.

Vista frontal de la iglesia.


Una pena que la iglesia estuviera cerrada ya que me hubiera gustado entrar ya que por lo que he visto en algunas fotos de su interior, la misma es bastante chula y contiene guapos retablos (me quedan pendientes conocerlos para una próxima visita).

Me desvié por unos momentos a un lateral de la iglesia para sacar otro par de imágenes de la misma.




Desde dicha zona de la ciudad, me asomé a las caídas que tiene la misma por esta vertiente pudiendo entonces apreciar parte de las casas escalonadas en este lado de la población, desde una zona a la que se conoce como el Mirador de las Casas Colgadas.


Di por concluida la visita a esta zona de la ciudad, poniendo rumbo entonces a la otra parte de la ciudad, situada a escasos cinco minutos.

En el trayecto me gustó la balconada de este casa, así que creo merece estar en el resumen del día.


Otra escultura por así llamarla fue ésta en el que se jugaba con la caída del agua a través de diferentes tejas.


Llegué entonces a la zona del castillo, parando entonces a comprar la entrada (1,50 euros) para ver la construcción más importante de la ciudad, considerada dicha obra como uno de los castillos roqueros más espectaculares de Castilla.

Entrada del castillo.


Frente del castillo.


El castillo está situado en el extremo occidental del peñasco que alberga a la ciudad, siendo el castillo actual una mezcla de construcciones de los siglos XII, XIII, XV y XVI, aunque la primera mención de esta fortaleza data del año 867, siendo su origen por el papel que hacía dicha fortaleza en la lucha contra los musulmanes.

El acceso lo realicé tras cruzar un puente levadizo que salvaba un foso excavado en la roca, llegando entonces a una especie de antepuerta, de clara función defensiva por lo estrecho del pasillo para llegar a la verdadera entrada del castillo.


Lo primero nada más entrar al castillo y que llama la atención a todo el que se atreve a internarse en él, es la Torre del Homenaje, elevándose ésta de forma independiente al resto del castillo.

Imagen de la torre.


Se podía subir a las partes superiores del castillo por escaleras con altos peldaños, cosa que hice, pudiéndose apreciar una primera vista de la calle encajonada entre las casas por la que había subido al principio de la visita a Frías.




Nunca entenderé el porqué, si se supone que los habitantes de aquellos siglos tenían una altura bastante menor a la que tenemos ahora,  hacían los peldaños con tanta altura (hay que esforzarse y tener mucho cuidado a la hora de bajar y de subirlos, por la altura que menciono con el consiguiente riesgo de matarse si uno tropieza y cae por ellos).

Una cosa que me iba a gustar de la visita al castillo fue que la zona de las escaleras y de las travesías por la zona amurallada del mismo estaba protegida por vallas para evitar caerse (hecho que no sucede en todos los castillos a la hora de visitarlos).

Me dirigí entonces a subir hasta la torre principal del castillo o lo que es lo mismo, la Torre del Homenaje.

Vista de parte del patio desde la entrada a dicha torre.


Tras superar uno a uno el buen desnivel que tenía cada escalón, alcancé su parte superior, pudiendo entonces apreciar vistas espectaculares y a nivel de pájaro, de parte de las viviendas anexas al castillo con la calle principal de la ciudad.




A lo lejos, vista del lugar donde se estaba celebran la feria agrícola y artesanal.


Uno también tiene derecho a salir retratado en alguna foto como si fuera el “señorito” del castillo.


Vista aérea del patio del castillo, habiendo en dicho patio apiladas un buen número de sillas por lo que deduje que deben hacer actividades al aire libre en dicho patio.


Bajamos con cuidado para continuar dando la vuelta al castillo por la zona de su muralla hasta dar con otra de las torres del mismo.

Para ascender hasta la parte superior de esta nueva torre era inevitable tener que subir por estos peldaños.


Desde esta segunda torre del día se podía apreciar muy bien el estrello callejón de entrada al castillo y en el que podían acorralar a las tropas invasoras cuando eran atacados.


De nuevo tocaba descenso, encaminándome entonces a la que se denomina como Torre del Reloj ya que sobre los siglos XVI o XVII se ubicó en dicha torre un reloj con campaña para el servicio de los ciudadanos.
Actualmente el reloj que se muestra en su interior corresponde al siglo XVII y el servicio que se sigue prestando se realiza con un reloj eléctrico.

No pude subir en este caso a la parte superior de dicha torre, aunque para compensar esto que digo, en su interior había una maqueta mostrando como había sido el castillo.


Desde esta parte del castillo se podía ver en el extremo opuesto del castillo, la Torre del Homenaje.



Di acabada la visita al castillo, castillo que me gustó al encontrarse dicho castillo en muy buen estado.

Pero antes de abandonar dicho lugar, tenía que hacerme foto con el castillo a mi espalda.


Puse entonces rumbo a la zona donde había visto algunas terrazas en la subida, con la intención de tomar algo ya que la sed ya iba apretando y mientras bajaba por la calle se agradecían las vistas del castillo asomando por encima.


Había buscado en la página de Tripadvisor dónde comer, señalando dicha página el Bar-Restaurante Ortiz como la mejor opción para comer, así que ante la gran cantidad de gente que poblaba la calle, pude pillar mesa fuera para tomar una caña.

En un principio no íbamos a comer ya que estaba todo el comedor lleno y hasta las 16h no tendrían mesa libre, pero mandé a la mujer preguntar de nuevo y resulta que una camarera le dijo lo que ya sabíamos de que no tenían sitio, comentándole también a la mujer que si pillaba en la terraza, nos servía la comida fuera.

Como ya estábamos sentados, no tuvimos mucho problema para comer en la terraza, comiendo al final el menú que tenían señalado en la puerta, comiendo en mi caso de primero, fabinas con morcilla y chorizo y de segundo, lechazo asado. 
De postre tomaría tarta de yogur y con agua y vino nos cobraron 18 Euros por cabeza.

Me gustó la comida y el lugar, aconsejando a cualquiera que me pudiera preguntar, dicho lugar por mi experiencia en este día.

Con estas vistas extraordinarias por encima de mi cabeza estuve comiendo este día…¡Impresionante…!.


El menda tomando la caña antes de comer. (¡Qué pintas de turista tengo…!).


Primer plato, las fabinas con morcilla y chorizo, las cuales me encantaron.


De segundo plato, el lechazo asado. No estaba mal, pero no me dio más. 
Se me venía a la mente el lechazo que había probado en Arévalo (Ávila), ¡Quién lo pillara!.


El postre estaba rico, aunque de saberlo hubiera pedido mejor una ración de tarta de cuajada en vez de la tarta de yogur.


Cobraron por todo 36 euros por los dos, quedando muy satisfecho por el trato recibido por la chica que nos atendió, así como del lugar donde comimos.

Abandoné el lugar echando un último vistazo hacia la Torre del Homenaje que me despedía desde las alturas, yendo en un principio hacia una de las calles que bajaban hacia la parte inferior de la ciudad.


Finalmente renunciamos a bajar por dicha calle ya que todos los metros que perdiéramos de desnivel, luego los tendríamos que recuperar, así que la opción que escogimos fue ir a por el coche para intentar ver el pueblo y las casas colgadas desde la vertiente opuesta por la que habíamos subido.

Mientras iba a por el coche, saqué un par de fotos del castillo.




Si la primera parte del día, el cielo se presentó con mucha nubosidad, incluso con algo de lluvia, ahora el día había abierto, cosa que se agradecía, así que a partir de ahora iba a quedar una tarde veraniega en lo que al cielo se refiere.

Así que pillé el coche e intenté acceder a un monte con una antena que se encontraba enfrente de Frias para obtener buenas vistas de la ciudad, pero ante la imposibilidad de subir a dicho monte ya que no se veía carretera y en su lugar se podía apreciar una pista en muy malas condiciones para el coche, decidí continuar por la carretera algún centenar de metros para ver si veía una subida asfaltada a dicho monte.

En el trayecto por la carretera de repente vi un letrero indicando “Tobera y cascadas”, así que cuando me di cuenta ya estaba en este pueblo y aparcando al lado mismo de un par de ermitas y de un puente.

Foto de las dos ermitas y del puente de origen romano.




A la ermita que está en la parte superior se la conoce con el nombre de Santa María de la Hoz, siendo esta ermita del s. XIII.
Y la de la parte inferior es conocida como la Ermita del Cristo de los Remedios.

De este punto partía una senda conocida como El Paseo del Molinar, paseo que realizamos para ver las diferentes cascadas que el río Molinar hacía en su paso por el pueblo.


En algún momento practiqué con los efectos que me permitía la cámara para sacar el agua de diferentes maneras.












Foto del menda.


Un par de fotos poniendo mi máxima atención a la hora de sacar fotos.




Otra cascada a lo largo del paseo.






Tras un km de recorrido el paseo se daba por finalizado para realizar una breve visita a las dos ermitas presentes en la zona.

Interior de la Ermita del Cristo de los Remedios.


Tras la breve visita a dichas ermitas, puse rumbo de nuevo a Frías para sacar las fotos que había querido sacar después de la comida.

Tres imágenes de Frías que muestran un poco lo peculiar que es esta ciudad.






Di por finalizada la visita a Frías, que la verdad me pareció una ciudad que hace mención a su fama.

Puse rumbo a conocer otra localidad peculiar con cascadas, en este caso, Orbaneja del Castillo, pueblo perdido de la provincia de Burgos.

Para llegar a dicha localidad, el Tom Tom nos fue guiando a través de carreteras secundarias hasta dar con una carretera nacional en la que se me volvió loco, así que los últimos km tuve que pasar de sus indicaciones y guiarme más por la intuición que por otra cosa.

Pero antes de llegar al último pueblo de la jornada saqué esta foto de las peculiaridades del relieve en esta parte de la provincia y las cuales espero conocer más pronto que tarde.


Llegué finalmente al pueblo, caracterizado por su paisaje kárstico modelado por el agua. 
Hay una cueva en la parte superior del pueblo de la que parte un arroyo que atraviesa la población para después caer en cascada hacia el Ebro que pasa al lado.

La primera imagen nada más acercarse al pueblo es la de la cascada que por la época que es, bajaba con poco agua.


Ésta sería la bajada del agua desde el pueblo hasta su unión con el río Ebro, río que pasa cerca del pueblo.

Un par de imágenes de la parte superior de la cascada por encima del puente de la carretera.




Dicho agua caía en esta poza antes de seguir con su curso.


De esta poza el agua se iba a ir precipitando poco a poco hasta dar con la entrada al puente de la carretera.

El agua tras pasar por debajo de la carretera caía en un par de pozas ideales para pegarse un chapuzón (aunque fría tenía que estar de…).


Había una especie de sendero en el bosque para ir viendo la caída del agua hasta el Ebro, así que tomé el sendero para seguir la trayectoria del líquido elemento hasta que diera con el río Ebro.

Viendo unos metros por debajo del puente una de las pozas.

Y el agua cayendo en varías imágenes hasta dar con el río principal.



Enlazando con el río Ebro.


Estuvimos una hora por el pueblo de Orbaneja, viendo tanto la cascada como algunas de las casas del mismo.






Panorámica del pueblo con las paredes enfrente, del cañón del Ebro.


Por último saqué una imagen de la iglesia del pueblo, la cual estaba cerrada para su visita.


En resumen buen día, pero día en la que me pegué una buena paliza de coche ya que para ver dichos pueblos hice la friolera de 660 Km…..¡Un palizón…!, llegando a casa a las 22h 45.






5 comentarios:

  1. Que bonito es frias¡¡¡, con muy bonito puente y castillo. Las cascadas de orbaneja una maravilla tambien. Un palizon de viaje pero si lo pasaste bien con tu mujer por alli fue un tiempo y kms muy bien invertidos, haberlos hecho corriendo,jajaja.
    Un abrazo.

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  2. Me ha gustado mucho.todo tu viaje.y muy bien explicado..dentro de un mes voy a visitar Orbaneja....y lo que se ponga por el camino..muchas gracias....

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  3. me ancantan tus fotos y lo bien que te explicas....¡sigue así!

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  4. Muchas gracias por la información, pronto vamos a visitar Orbaneja.

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